El mágico reportaje de la rica Cristina.
Conocedor del amplio mundo y de la pequeña España, sepa quien no sepa qué son los 44 de V.O.X.:
44 humanos que votaron a un partido conservador, al más conservador, que no es de mi devoción, en un pueblo en el que el 98% por cierto vota a podemos (lo más izquierdo).
Entiéndase que ni siniestros etimológicos ni aquellos diestros no menos infectos me son aceptables.
Surge aquí la sucesión de los hechos, con sus causas y posibles consecuencias.
Está esa superioridad de áurea moral que se les da estos días a los menos conservadores; el creer que el votante de izquierdas, el que se llama feminista o el filántropo por lo general analfabeto, es mejor ser humano que el que no se llama por esos títulos. Esta es la razón por la que V.O.X. consigue la friolera cantidad de12 escaños en mi tierra, Andalucía.
Y dirán que triunfa el poder económico, lo facha, lo malo, pero no es verdad. Todo político desprende, en mi opinión, un hedor nauseabundo y vomitivo, y no creo que haya unos mucho peores que otros.
El triunfo de V.O.X. es el triunfo de Trump; el de la incorrección política. No es la fe en la diestra, que masturba hombres, lo que lleva a alguien a votar a estos, sino el sentimiento de estar hasta los más santísimos cojones de algo. ''¿Qué mierda es la corrección política? ¿Por qué el analfabeto ese va a ser mejor persona que yo por pensar diferente? ¿Por qué ningún partido se atreve a decir lo que yo pienso y lo que pienso que ellos piensan? Ah, mira ¿V.O.X. es el partido de la incorrección política? Pues tienen mi voto. A ver si quitan de la televisión a estos seres que se creen mejores que yo.''
Ante este alzamiento terrible de lo que se considera la maldad; ante 400.000 andaluces que deben ser tontos, o fachas, o machistas y, siempre, malvados; ante este fracaso electoral aun contando con el favor de la todopoderosa televisión y de la educación ¿qué hace el poder informativo? Los 44 de V.O.X.., que es posiblemente la mayor aberración que la caja para tontos ha pertrechado en este país.
La petarda, insulsa, inculca, sin gracia y rica Cristina Pardo plantóse en aqueste pueblo, cuyo censo votante es de podemos (aquellas buenas personas que son más que los demás; más de izquierda y más feministas) y parecióles aceptable preguntar por aquestos lares si conocen a esos 44 depravados que sin pensar han votado al partido de los más malos. Efectivamente, los pueblerinos, sabios y buenos humanos, señalaronle hacia dónde dirigir sus pasos, y la petarda, insulsa, inculta, sin gracia y rica Cristina Pardo, fue a presentarse sin darles la mano; claro, no sea que la maldad se contagie con el tacto. Así, cuarenta y cuatro distintos quedaron señalados y vistos. Si algún borracho de ideología decide quemar algún hogar, sabe dónde ha de buscar. Menos mal que son los buenos y no lo harán.
Conocedor del amplio mundo y de la pequeña España, sepa quien no sepa qué son los 44 de V.O.X.:
44 humanos que votaron a un partido conservador, al más conservador, que no es de mi devoción, en un pueblo en el que el 98% por cierto vota a podemos (lo más izquierdo).
Entiéndase que ni siniestros etimológicos ni aquellos diestros no menos infectos me son aceptables.
Surge aquí la sucesión de los hechos, con sus causas y posibles consecuencias.
Está esa superioridad de áurea moral que se les da estos días a los menos conservadores; el creer que el votante de izquierdas, el que se llama feminista o el filántropo por lo general analfabeto, es mejor ser humano que el que no se llama por esos títulos. Esta es la razón por la que V.O.X. consigue la friolera cantidad de12 escaños en mi tierra, Andalucía.
Y dirán que triunfa el poder económico, lo facha, lo malo, pero no es verdad. Todo político desprende, en mi opinión, un hedor nauseabundo y vomitivo, y no creo que haya unos mucho peores que otros.
El triunfo de V.O.X. es el triunfo de Trump; el de la incorrección política. No es la fe en la diestra, que masturba hombres, lo que lleva a alguien a votar a estos, sino el sentimiento de estar hasta los más santísimos cojones de algo. ''¿Qué mierda es la corrección política? ¿Por qué el analfabeto ese va a ser mejor persona que yo por pensar diferente? ¿Por qué ningún partido se atreve a decir lo que yo pienso y lo que pienso que ellos piensan? Ah, mira ¿V.O.X. es el partido de la incorrección política? Pues tienen mi voto. A ver si quitan de la televisión a estos seres que se creen mejores que yo.''
Ante este alzamiento terrible de lo que se considera la maldad; ante 400.000 andaluces que deben ser tontos, o fachas, o machistas y, siempre, malvados; ante este fracaso electoral aun contando con el favor de la todopoderosa televisión y de la educación ¿qué hace el poder informativo? Los 44 de V.O.X.., que es posiblemente la mayor aberración que la caja para tontos ha pertrechado en este país.
La petarda, insulsa, inculca, sin gracia y rica Cristina Pardo plantóse en aqueste pueblo, cuyo censo votante es de podemos (aquellas buenas personas que son más que los demás; más de izquierda y más feministas) y parecióles aceptable preguntar por aquestos lares si conocen a esos 44 depravados que sin pensar han votado al partido de los más malos. Efectivamente, los pueblerinos, sabios y buenos humanos, señalaronle hacia dónde dirigir sus pasos, y la petarda, insulsa, inculta, sin gracia y rica Cristina Pardo, fue a presentarse sin darles la mano; claro, no sea que la maldad se contagie con el tacto. Así, cuarenta y cuatro distintos quedaron señalados y vistos. Si algún borracho de ideología decide quemar algún hogar, sabe dónde ha de buscar. Menos mal que son los buenos y no lo harán.
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