El estallido de sangre y dolor que me envolvió al
perder a mi hijo acabó con mi alma. No podía creer lo que estaba
ocurriendo, ¿Por qué? ¿Qué astuto, cruel y grotesco dios puede permitir
tal desdicha, tal sufrimiento? No, el mundo ya no tiene sentido para
mí, pues para mí todo ha acabado. Espero no vivir mucho más, no volver a
sufrir de nuevo, no volver a sentir nada. Mortal, injusta y nefasta
es la diestra bofetada que el destino me asesta, y jamás podré ya olvidar, aun
muriendo, lo mucho que he sufrido y sufro. ¿Por qué insisten estos
incompetentes y necios médicos en atenderme, cuando yo ya no soy nada?
¿Cómo pueden primero dejar morir a mi hijo, y luego pensar siquiera que
yo pueda seguir viviendo? ¡Ah! Ojalá, ojalá yo hubiera muerto y él estuviera
aquí, con su padre.
El Último Poema. De Jorge Luis Borges. Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, Comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría. ...
Comentarios
Publicar un comentario